miércoles, 16 de enero de 2008

Hoy no tengo nada que escribir

Vivimos aferrados a un sueño que nunca se cumplirá, aferrados a una idea que no es real y a la esperanza de que todo cambie en un futuro no muy lejano; vivimos aferrados a falsas creencias que, sin embargo, aun sabiendo nosotros que son falsas, son la base que nos mantiene en pie día tras día, lo que nos hace pensar, aunque sea tan solo por un pequeño instante, que todavía sigue habiendo algo por lo que luchar. Pero no hay nada, esa es la realidad. Si una vez hubo algo, ya no lo hay. Si una vez hubo algo, no volverá. Y si no lo hubo, nunca lo habrá. Esa es la única verdad. Ni hoy, ni mañana, ni nunca. La vida no cambia, nada cambia, esa es la realidad. Por muchas vueltas que des, por mucho que huyas, vayas a donde vayas, las personas nunca cambian, nada cambia, todo sigue igual. El que tiene suerte sigue con suerte y el que no la tiene nunca la encontrará. Es así.

Hay una frase que dice que ya que tus sueños no se van a hacer realidad, al menos sueña a lo grande. Pero no nos basta con soñar, todo eso son tonterías; es como vivir en un mundo de fantasía completamente distinto de la realidad, un mundo que durante un tiempo, ya sean días, semanas, meses o años puede servirte de refugio, pero ese mundo se acabará destruyendo para siempre, porque los sueños nunca se cumplirán. Cuanto más tiempo vivas en ese mundo más dura será la caida. Mucho más dura. Pero peor todavía es comenzar a caer y no llegar nunca a tocar el suelo. Entonces estás perdido. Así es la vida, una jodida mierda en la que la mitad de nuestros días nos los pasamos soñando y la otra mitad llorando por los sueños que nunca se han cumplido.

No importa lo mucho que luches o lo mucho que lo intentes, porque no depende de ti (o de mí) salir adelante, depende del tiempo... y a veces el tiempo se para aunque las horas sigan pasando, y entonces ya no depende de nada. Simplemente te quedas atrapado en un mundo que avanza mucho más deprisa que tú, y por mucho que corras y corras sabes que jamás conseguirás alcanzarlo. Puedes seguir intentandolo durante un año, diez o cien, pero nunca conseguirás pillarlo. Te has quedado atrás, y atrás no hay nada. Lo único que te queda es esperar con impaciencia (e impotencia) los días que faltan para que todo se termine por fin. Entonces ya no habrá llantos ni problemas, todo se habrá solucionado.

Sé que nunca vas a leer estas palabras, sé que nunca le vas a dar una oportunidad por el simple hecho de ser algo que yo mismo he escrito y sé que no sabes ni cómo me siento ni cómo estoy. También sé que, si por casualidad, algún día llegas a leerlo, nunca sabrás que todo esto que ahora escribo es por ti; al menos no querrás creer que es por ti, pero sí: es por ti, y por nadie más. No quiero ser una víctima más del sistema que nos rodea, al menos esa no es mi intención, pero creo que eso es algo que no depende de mí. Como he dicho antes, por mucho que luche no conseguiré nada. Como he dicho antes, por mucho que huya o corra, yo ya me he quedado atrás. No quiero ser una víctima del sistema, pero lo soy. Ahora solo me queda esperar, esperar mientras escribo todas estas cosas que nunca nadie leerá y mientras derramo las lágrimas que nunca nadie verá; esperar mientras pienso en todo aquello que nunca nadie pensará y mientras sigo soñando en esos sueños imposibles que nunca nadie soñará. O puede que sí, quién sabe.

Antes de despedirme por esta noche, solo quiero decir una cosa más: no importa lo que pienses, no importa lo que digas y no importa lo que hagas: tus sueños nunca se harán realidad.

2 comentarios:

Buttercup dijo...

Pues para no tener nada que escribir,tienes mucho que decir,todo lo nuevo que he leído en tu blog desde que no paso por aquí denota un sentimiento muy humano,la tristeza y el anhelo,ya son dos,pero bueno,no olvides que tienes que seguir tu camino,desnuda el alma de todo lo que te atormenta,pero sigue tu camino.

"Si lloras por haber perdido el sol,tus lagrimas no te dejarán ver las estrellas"Rabindranath Tagore.

Ya lo decía yo en un post,mucho camino para tan poca zapatilla,necesitas cambiar esas zapatillas y espero que lo hagas pronto.
Un abrazo.

Pepe Muñoz dijo...

Es cierto que se notan esos dos sentimentos; esta entrada la escribí el otro día en uno de los momentos de bajón más grandes que me han dado últimamente :S

Gracias por visitar mi blog y comentar.

Ciaooo.