jueves, 28 de febrero de 2008

Aforismos dispersos - Año 1917


"Te lamentas del silencio, de la falta de expectativas del silencio, la muralla del bien."

Franz Kafka

domingo, 24 de febrero de 2008

"Final", de Paul Géraldy



FINAL,
de Paul Géraldy.


Adiós, pues. ¿Nada olvidas? Está bien. Puedes irte.
Ya nada más debemos decirnos... ¿Para qué?
Te dejo. Partir puedes. Pero aguarda un momento...
está lloviendo. Espera que deje de llover.

Abrígate. Está haciendo mucho frío en la calle.
Ponte capa de invierno. Y abrígate muy bien.
¿Todo te lo he devuelto? ¿Nada tuyo me queda?
¿Tu retrato te llevas y tus cartas también?

Por última vez mírame. Vamos a separarnos.
Óyeme. No lloremos, pues necedad sería...
¡Y qué esfuerzo debemos los dos hacer ahora
para ser lo que fuimos... lo que fuimos un día!

Se habían nuestras almas tan bien compenetrado,
y hoy de nuevo su vida cada cual ha tomado.
Con un distinto nombre por senda aparte iremos,
a errar, a vivir solos... Sin duda sufriremos.

Sufriremos un tiempo. Después vendrá el olvido,
lo solo que perdona. Tú, de mí desunida,
serás lo que antes fuiste. Yo, lo que antes he sido...
Dos distintas personas seremos en la vida.

Vas a entrar desde ahora por siempre en mi pasado;
tal vez nos encontremos en la calle algún día.
Te veré desde lejos con aire descuidado,
y llevarás un traje que no te conocía.

Después pasarán meses sin que te vea. En tanto,
habrán de hablarte amigos de mí. Yo bien lo sé;
y cuando en mi presencia te recuerden, encanto
que fuiste de mi vida, «¿Cómo está?» les diré.

Y qué grandes creímos nuestros dos corazones,
¡y qué pequeños! ¡Cómo nos quisimos tú y yo!
¿Recuerdas otros días? ¡Qué gratas ilusiones!
Y mira en lo que ahora nuestra pasión quedó.

Y nosotros, lo mismo que los demás mortales,
en promesas ardientes de eterno amor creyendo.
¡Verdad que humilla! ¿Todos somos acaso iguales?
¿Somos como los otros? Mira, sigue lloviendo.

Quédate. ¡Ven! No escampa. Y en la calle hace frío.
Quizá nos entendamos. Yo no sé de qué modo.
Aunque han cambiado tanto tu corazón y el mío,
tal vez al fin digamos: «¡No está perdido todo!»

Hagamos lo posible. Que acabe este desvío.
Vencer nuestras costumbres es inútil. ¿Verdad?
¡Ven, siéntate! A mi lado recobrarás tu hastío,
y volverá a tu lado mi triste soledad.

jueves, 21 de febrero de 2008

"El poeta y la musa", de Konstantino Kavafis



EL POETA Y LA MUSA,
de Konstantino Kavafis.


El poeta

¿Qué extraño destino
de mi fragilidad hizo nacer un poeta?
Mis palabras no sirven; el sonido de mi arpa,
por muy musical, no es verdadero.

Quisiera cantar los nobles sentimientos,
la virtud y la gloria. Pero sé que son sueños.
Desagradable hallo cuanto miro,
todos mis caminos son de pesadumbre.

La tierra es una esfera artificial y fría.
Y mis canciones aún defraudan esa imagen.
Al amor canto y a la alegría. Miserable parodia,
arpa miserable, presta a caer en la mediocridad.

La musa

Tú no engañas. Tu visión del mundo
es verdadera, pero no toda la verdad refleja. Sólo el coro
de tu arpa refleja la Verdad, y en esta vida
esos coros son nuestra única guía.

Eres el sacerdote de un culto divino. Esa es tu parte
en la belleza y en la alegría. Dulces canciones
salen de tus labios, tú eres un tesoro de mirra,
dorada promesa y voz que de lo alto viene.

Si la tierra yace en las tinieblas, no temas.
No pienses que tales tinieblas han de ser eternas.
Oh hermano, no son para ti los placeres, las flores, los feraces valles;
ten coraje y avanza. ¡Contempla el amanecer!

Su luz alumbrará tu visión.
Bajo los velos de las tinieblas, ya prepara la Naturaleza
coronas de rosas, violetas y nobles narcisos para ti,
dulce recompensa de tus canciones.



Nota personal: estoy de acuerdo con el poeta, pero con la musa no. Las tinieblas sí que son eternas...

lunes, 18 de febrero de 2008

"Te deseo", de Víctor Hugo



TE DESEO,
de Víctor Hugo.


Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero

frente a ti y digas: "Esto es mío".
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.


domingo, 17 de febrero de 2008

"La canción de Sally"



LA CANCIÓN DE SALLY


Presiento que algo va a ocurrir,
una tragedia para mí.
Y aunque yo quiero estar con él,
tengo una extraña sensación.
Ya se avecina lo peor.
No se da cuenta
que estoy sufriendo.
Quizás será que siento amor por él,
no sé si puede ser.
Qué va a pasar, qué va a ser de él,
donde nos lleva el carrusel.
Y aunque yo intento sonreír,
y como todos ser feliz,
yo no lo dejo de intentar.
Quizá algún día, estemos juntos.
No puede ser, jamás ocurrirá,
pues no soy para él.


viernes, 15 de febrero de 2008

Aforismo 38


"Uno se asombraba de lo fácil que le resultaba el camino de la eternidad; y es que caía en picado por él."

Franz Kafka

lunes, 4 de febrero de 2008

Aforismo 85


"El mal es una irradiación de la conciencia humana en determinadas situaciones de transición. Lo que es pura apariencia no es realmente el mundo sensible, sino su mal, que, eso sí, constituye a nuestros ojos el mundo sensible."

Franz Kafka

domingo, 3 de febrero de 2008

"Báquica", de Konstantino Kavafis


BÁQUICA,
de Konstantino Kavafis.



Cansado del engañoso mundo
sólo en mi copa encuentro paz;
en ella encierro vida, esperanza, deseos;
¡dadme de beber!

Mi copa me aleja de la desgracia, de las tormentas de la
vida;
cual marinero salvado de un naufragio,
ella es para mí como un puerto salvador;
¡dadme de beber!

Oh dame mi amado vino y su calor, llévate lejos
todas las cosas desagradables. Que el frío de la envidia
o de la desgracia,
del odio y de la intriga no me toquen;
¡dadme de beber!

No quiero ver la grosera verdad desnuda.
Yo gozo de otra vida, un mundo nuevo;
me encuentro a mí mismo en un vasto prado de sueños;
¡dadme de beber!

Y si esto es veneno, y si he de hallar en el vino
la amargura de la muerte, nunca dejará de darme su
felicidad,
su deleite, su gozo, oh maravilloso veneno;
¡dadme de beber!