jueves, 6 de marzo de 2008

"La extraña pareja", de Ismael Serrano



LA EXTRAÑA PAREJA,
de Ismael Serrano.


Eran conocidos en las calles del barrio,
conocidos en todos los bares y tabernas.
Él tan serio, tan alto, tan pálido y delgado,
ella morena y frágil, tan graciosa y pequeña.
Él rondaba, más o menos, los cincuenta,
y ella debía tener no más de veinticuatro.
Él daba clases, creo, en alguna academia,
y ella estudiaba, creo, un curso de italiano.
Bebían y se amaban, o eso parecía,
discutían a veces, a veces sonreían,
se besaban y odiaban, pero nadie es perfecto,
el amor es difícil y extraño en estos tiempos.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

Él entró una noche en el bar de costumbre,
iba vestido todo de riguroso luto,
venía borracho y solo, traía el gesto serio,
y entre las manos una corona de difuntos.
Ella le había dejado, nos explicó sereno,
y había decidido considerarla muerta,
y brindar por su olvido y su descanso eterno,
y celebrar su entierro de taberna en taberna.
Así que allá nos fuimos, y para qué contaros:
vasos vinos y risas, alguna vomitona,
abrazos de amistad, eterna aquella noche.
Requiescat y brindemos por ella y su memoria.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

Al salir de El Almendro ya iba muy borracho,
se cayó en el asfalto y me incliné a su lado.
Supe que estaba muriéndose de golpe,
dijo algo en mi oído, se deshizo en mis brazos.
Se lo llevó la ambulancia con su corona y todo,
y yo me fui a cumplir con su encargo maldito.
Llegué hasta el bar que él me había indicado
y busqué a la muchacha entre el humo y el ruido.
Por fin la vi, bailaba muy despacio,
refugiada en el cálido pecho de un muchacho.
Le conté, me escuchó, se abrazó a su pareja.
Yo no sé si lloró, no se veía apenas.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

3 comentarios:

Afisionada dijo...

Te recomiendo q veas estos dos vídeos, supongo q ya los habrás visto...pero por si acaso, espero q te gusten ;)

http://www.youtube.com/watch?v=mVdQVEuSMvI

http://www.youtube.com/watch?v=paAfUhofTic

La intro de los conciertos y la canción.

CRIS dijo...

Ufff....esta canción me ha llegado al alma...no me mata Ismael Serrano pero ésta en concreto tiene muchos momentos agridulces para mi.

Y lo de visitarte me gusta lo que publicas(sobre todo los relatos propios)...como no lo voy a hacer si somo vecinos de alzabares y d blog? Por cierto alzabares está cada dia mas solicitado, ayer no sabían donde meternos!!!!


dew

Buttercup dijo...

Preciosa canción,a veces el drama puede ir acompañado de tanta belleza poética...
Intento leer tus relatos siempre que puedo,que no es mucho la verdad,me gustan,sobre todo porque se que van aderezados de sentimientos reales,aunque he de reconocer que tengo ganas de venir un día a visitarte y sentirte sonreír leyendo algo tuyo...
Te dejo un beso enorme.