viernes, 5 de septiembre de 2008

El arte de tener razón (II)


Estratagema 2.

Utilizar la homonimia para extender la afirmación planteada a aquello que, fuera de que la palabra sea la misma, tiene poco o nada en común con la cosa de la que se trata, después negar esto triunfalmente para dar así la impresión de que se ha refutado la afirmación.

Nota: sinónimas son dos palabras que expresan el mismo concepto; homónimos, dos conceptos designados por la misma palabra. Véase Aristóteles (Tópicos, libro I, capítulo 13). Profundo, cortante o alto, empleados bien sea para cuerpos, bien para sonidos, son homónimos. Leal y sincero son sinónimos.

Omne lumen potest extingui;
Intellectus est lumen;
Intellectus potest extingui.

(Toda luz puede extinguirse.
La inteligencia es luz.
La inteligencia puede extinguirse.)

Aquí se observa de inmediato que existen cuatro termini: lumen en sentido propio y lumen en sentido figurado. Pero en algunos casos sutiles logra engañar a pesar de todo, a saber, cuando los conceptos que se designan mediante la misma expresión están emparentados y se superponen.

Ejemplo 1. (Los casos inventados a propósito no son nunca lo bastante sutiles como para poder engañar; por tanto, es preciso tomarlos de la propia experiencia real. Estaría muy bien que se pudiera dar a cada estratagema un nombre conciso y certero mediante el cual, llegado el caso, se pudiera rechazar en el acto el uso de esta o aquella estratagema.)

A: "Usted no está iniciado en los misterios de la filosofía kantiana".
B: "Ah, no quiero saber nada de algo donde hay misterios".

Ejemplo 2. Yo criticaba por irracional el principio del honor, conforme al cual una ofensa recibida deshonra a no ser que se conteste con una ofensa mayor o que se lave con sangre, sea la del contrario o la propia; como razón aduje que el verdadero honor no puede ser herido por lo que uno sufra, sino únicamente por lo que uno haga, pues a cualquiera puede ocurrirle cualquier cosa. El adversario atacó directamente mi razón: me mostró triunfalmente que cuando se acusa en falso a un comerciante de engaño, falta de honradez o negligencia en su negocio, esto es un ataque a su honor, que en este caso es herido exclusivamente por lo que padece y solo puede ser reparado si consigue castigar y fuerza a retractarse a semejante agresor.

Aquí, pues, mediante homonimia, suplantó el honor burgués, que por lo demás se conoce como buen nombre y que puede ser manchado por la calumnia, por el concepto de honor caballeresco, que por lo demás también se denomina point d'honeur y que puede ser manchado por ofensas. Y como no puede dejarse pasar un ataque al primero, sino que debe ser rechazado consiguiendo la retractación pública, con el mismo derecho no puede dejarse pasar un ataque al último, sino que debe rechazarse mediante una ofensa mayor y el duelo. Es decir, se mezclan dos cosas esencialmente distintas mediante la homonimia de la palabra honor: de ahí una mutatio controversiae (cambio del tema en discusión), obtenida a través de la homonimia.

Arthur Schopenhauer, El arte de tener razón.

5 comentarios:

†Cath.Croft† dijo...

Actualisa.







[Vengansaaaaaaa xD]

Vabene Marinaio dijo...

Como puede gustarte Kafak, o Zaratustra y al mismo tiempo Bukoeski, ¿como lo consigues?

La Gata Coqueta dijo...

HOLA HOMRE!! PASO A SALUDARTE Y SABER SI ESTAS BIEN.
ESPERO QUE ASI SEA.
TE DEJO MIS HUELLAS GATUNAS COMO RECUERDO EN EL TIEMPO Y ESPERO QUE TENGAS UNA FELIZ SEMANA EN COMPAÑIA DE LOS TUYOS.
UN ABRAZO.

supersalvajuan dijo...

Honor y burgués en una misma frase. Eso si que tiene mérito.

La Gata Coqueta dijo...

Yo tengo uno en casa que siempre quiere hacerme creer que tiene razón y aparte echa las culpas a los demás es un sabido pero no le vale de nada.

Un saludo de amistad y compañerismo.
Hasta pronto.