jueves, 19 de marzo de 2009

La amistad y la guerra

Las cosas muchas veces no son lo que parecen, por eso esta historia, aunque pudiera pensarse que trata sobre baloncesto, en realidad, si sigues leyendo hasta el final, verás que cuenta algunas miserias de la especie humana.

Debemos situarnos en el año 1989. En esa época ocurrían hechos como el accidente del Exxon Valdez, que vertió frente a las costas de Alaska 36000 toneladas de petróleo, la matanza de estudiantes en la plaza de Tiananmenn en China, la sonda espacial Voyager II llegó a Neptuno, el Dalai Lama fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, etc.

Pero no es de todas esas efemérides de las que quiero hablar. Al sur de Croacia, por entonces parte de la antigua Yugoslavia, en una región llamada Dalmacia, bañada por el mar Adriático, hay una ciudad llamada Split. Hasta ese año era prácticamente desconocida, pero a partir de la primavera iba a ser conocida en toda Europa.

En esa ciudad portuaria había un grupo de jóvenes adolescentes que desde niños habían jugado juntos al baloncesto, soñando con llegar a dedicarse profesionalmente a este deporte. Eran realmente buenos y a pesar de su juventud jugaban en el equipo de su ciudad llamado Jugoplastika de Split. Ese año de 1989, aunque todo el mundo pensaba que eran un equipo tan entusiasta como carente de posibilidades, llegaron a jugar la final de la Copa de Europa (ahora llamada Euroliga). Nadie apostaba por ellos, decían que les faltaba calidad, que no tenían experiencia y muchas otras cosas más. Ganaron.

Al año siguiente la mayoría de sabios en la materia dijeron que era imposible que volvieran a repetir su éxito. Dijeron que habían tenido suerte, que el año pasado el solo hecho de jugar la final ya era suficiente éxito, por lo que no habían tenido presión, que se aprovecharon de que nadie conocía cómo jugaban, etc. Ganaron.

Entonces los grandes equipos europeos tuvieron que reconocer la valía de esos casi adolescentes que jugaban juntos desde niños. ¿Qué hicieron? La respuesta es fácil. Ofrecieron mucho dinero para que abandonaran su equipo de toda la vida y se fueran a jugar al extranjero, cosa que algunos hicieron.

Al siguiente año, 1991, nadie apostaba por ellos, ya que el equipo había perdido a algunas de sus figuras. Por tercer año consecutivo jugaron la final de la Copa de Europa. Ganaron.

A finales de ese año, los protagonistas de esa historia descubrieron que no eran jóvenes deportistas que habían estado jugando juntos toda su vida, sino serbios que jugaban al baloncesto, croatas que jugaban al baloncesto, etc.

Se iniciaba la guerra en la antigua Yugoslavia. El equipo se deshizo y esos jóvenes que tanto habían soñado juntos y cuyos sueños se habían hecho realidad, se pelearon y, según algunas fuentes, llegaron a agredirse físicamente entre ellos. Sus familias y ellos mismos recibieron amenazas de muerte por haber compartido equipo con serbios, croatas, eslovenos, bosnios, etc. Todos tuvieron que marcharse al extranjero para poder hacer aquello que era lo único que los hacía felices, seguir jugando al baloncesto. Nunca volvieron a compartir equipo aquellos que no pertenecían a la misma república de la antigua Yugoslavia.

Solamente algunos de nuestros protagonistas llegaron a formar parte de la lista de los mejores jugadores de la historia, pero todos sin excepción fueron víctimas de la estupidez humana.

Los componentes de ese equipo mítico durante esos tres años fueron: Toni Kukoc, Dino Radja, Zan Tabak, Zoran Savic, Velimir Perasovic, Dusko Ivanovic, Goran Sobin, Petar Naumoski, Luka Pavicevic, Zoran Sretenovic, Aramis Naglic, Pasko Tomic, Teo Cizmic e Ivica Buric.


Escrito por Manuel Silva Santa, gran persona y mejor amigo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuanto tiempo....

Dr. Flasche dijo...

me gustó mucho la entrada...

gracias

severino el sordo dijo...

Primera vez que comento entu blog,he llegado rebotado de algun otro y me ha gustado la entrada,triste por cierto pero como buen aficcionado al basket siempre recordaremos a esa jugoplastica,un saludo y espero pasarme de vez en cuando.

efesliler dijo...

Naumoski is hero for Turks.. Thank you for the photo